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19 de agosto de 2018

La Santa Faz visitará Sant Joan

La Santa Faz visitará Sant Joan

Santa_Faz_2014El año 2014 comienza con un hito histórico ya que Sant Joan d’Alacant recibirá la visita de la reliquia sagrada que posee más devoción en la provincia de Alicante. Así, en el “Año de la Santa Faz” recientemente declarado por el Ayuntamiento de Alicante con motivo de la concesión del Año Jubilar y por la coincidencia del 525 aniversario del “milagro de la lágrima”, se traerá a nuestro municipio la imagen.

La Santa Faz, protegida en una urna transparente, saldrá el 16 de marzo del monasterio donde se custodia, en dirección a la parroquia de San Juan Bautista, en Sant Joan, población en la que se guardaba cuando en 1489 fue sacada en rogativa para implorar lluvia. De ella brotó una lágrima mientras era portada por un fraile franciscano. Según las crónicas, en ese lugar, en el Barranco de Lloixa, es donde hoy se erige el monasterio.

La última vez que la Santa Faz acudió a Sant Joan fue con motivo del V Centenario del Milagro de la lágrima, en 1989. Ahora, 25 años después, la faz divina regresa de forma extraordinaria al municipio. La tarde del día 17 de marzo se celebrará una Romería para devolverla al monasterio. El sagrado lienzo será portado a hombros hasta el templo, donde se iniciará la conmemoración del Año de la Santa Faz con una misa del obispo, D. Jesús Murgui.

La tradición de la Santa Faz se remonta al 17 de marzo de 1489 y tuvo lugar en el barranco de Lloixa, a caballo entre las localidades de Sant Joan y Alicante, donde se asienta el actual caserío. Era un año de extrema sequía y el sacerdote santjoaner Pedro Mena propuso a dos frailes franciscanos -Francisco Bendicho y Francisco Villafranca-, quienes moraban durante la Cuaresma en la ermita de los Ángeles, organizar una procesión de rogativas con el pliegue del santo sudario de la Santa Faz desde Sant Joan hasta el santuario donde ellos descansaban, implorando agua de lluvia para los secos campos.

La peregrinación empezó a primera hora y al cabo de recorrer “un cuarto de legua”, según las crónicas de entonces, el portador de la gasa de la Santa Faz notó un peso que le dejó inmóvil y todos vieron que del ojo derecho de la reliquia salía una lágrima que, corriendo hasta la mejilla, se paró en ella y “creció de manera que no sólo los circundantes, mas aún los que se hallaban apartados, la pudieron ver”. Aunque la lluvia no llegó ese día, la tradición señala que a la semana hubo precipitaciones que aliviaron la precaria situación de los campos.

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